Mi tratamiento de Fertilidad no funciona

Cuando inicias un nuevo tratamiento el nivel de estrés aumenta considerablemente, más aún cuando ya has pasado por varios ciclos y donde las pruebas ya no reflejan ninguna información adicional. El fantasma del fracaso se hace presente, el miedo a un nuevo negativo te invade y el nerviosismo aumenta. Afrontar un nuevo proceso vuelve a situarte en el punto de partida y las expectativas pueden verse nuevamente truncadas. Si además no puedes seguir permitiendote el coste que implica iniciar un nuevo tratamiento, la sensación de haber llegado a un callejón sin salida te provoca una gran angustia. Hay mujeres o parejas que frente esta situación de agotamiento físico, psíquico y económico no pueden dejar de intentarlo. Otras en cambio deciden que el próximo tratamiento será el último.

Es aquí cuando te invito a que hagas un receso, un descanso en el camino y abras tu corazón a la búsqueda de tu bebé desde una nueva mirada.

En primer lugar hemos de regular y reducir el estrés que te ha generado este proceso con el fin de superar los miedos y bloqueos que se han derivado de:

– el diagnóstico recibido
– los tratamientos de hormonación (*)
– la punción ovárica (*)
– la ovodonación / adopción de embriones
– la fecundación
– la transferencia embrionaria (*)
– los imprevistos del proceso
– la beta espera (*)
– los 3 primeros meses de gestación
– el conseguir un embarazo a termino
– el parto
– la cesárea
– el post-parto

(*)fases con mayoria nivel de ansiedad

Continuaré el trabajo en base a las creencias que te limitan en el viaje hacia tu maternidad para que las modifiques por creencias posibilitadoras. Te ayudaré a crear una base de creencias emocionalmente estable que te permitirá manejar las situaciones de estrés y de miedos más comunes que se dan durante este proceso.

Por último aumentaremos la confianza en ti misma. Mediante el fortalecimiento del Yo, conseguirás incrementar tu creatividad, tendrás una percepción más positiva de ti misma y mejorarás la visualización de tus metas estableciendo o recobrando así la confianza perdida.

La pregunta más importante a formular no es: “¿Cuáles son mis posibilidades de concebir?”, sino: “¿Siento el anhelo de ser madre y estoy dispuesta a conseguirlo?”