Mi parto fue difícil y sigo reviviéndolo

En numerosas ocasiones me he encontrado con mujeres que han sido sometidas a la llamada “violencia obstétrica” por el personal médico-sanitario durante el parto de sus hijos, el legrado tras un aborto o quizás incluso durante la estancia en el centro hospitalario tras haberles sido practicada una cesárea. El maltrato percibido, la negligencia médica o la falta de personal preparado para atender circunstancias de estas características, añadirá al proceso un mayor sentimiento de dolor y desamparo.

Durante los primeros 12 meses las imágenes de la experiencia vivida, los pensamientos obsesivos y el dolor de lo que fue y no pudo ser, siguen repitiendose con mayor o menor intensidad de forma intermitente, e incluso para el cumpleaños de nuestro/a hijo/a podrán volver a revivirse aquellos momentos tan duros a pesar de los años transcurridos. Esto es debido a la sobrecarga emocional experimentada al no haber podido poner límites dada la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la mujer.

¿Cómo superar el parto que no esperabas? En estas ocasiones será conveniente rastrear la impronta de estrés que aparece en el cerebro para desbloquear dicha vivencia y poder así abordar las emociones atrapadas como la rabia, la tristeza, la vergüenza, la impotencia, la indefensión, el asco o incluso la culpa