La relación con la Madre

La Falta de Maternaje y el Arquetipo de la Madre

Hoy quiero hablarte de cómo la falta de Maternaje puede estar condicionando tu propia maternidad.
Esta historia tiene su origen en las generaciones que te preceden ya que hunde sus raíces en lo más profundo de tu sistema familiar materno. Muchos de los bloqueos emocionales de las mujeres que desean ser madres y no lo consiguen están relacionados con la falta de una madre nutricia y el no querer repetir, inconscientemente, la historia de su infancia sobre las generaciones venideras.

 

Se habla de falta de maternaje cuando durante el nacimiento y la infancia no hubo la presencia de una madre disponible emocionalmente, aquélla que fuese capaz de entregar su atención, su afecto, su amor, sus caricias, sus abrazos, el cuidado, el respeto y el apoyo en la medida que lo necesitabas. La madre es la primera relación que todos tenemos y esta vivencia condicionará todas las demás. Así pues, frente la falta de madre tu niña vivió emociones como la soledad, el desamparo, el miedo,  la inseguridad, la impotencia, la indefensión y cómo no la tristeza. Para reparar este dolor hay que remontar el condicionamiento y conectar con tu niña herida. Pregúntale qué necesita, cuáles son sus miedos, sus carencias y dónde quedaron atrapados sus sueños. Este es el primer paso para cambiar el pasado y empezar a sentir la verdadera pulsión de vida que hay en ti.

 

Sanar la herida entre madre e hija es un viaje imprescindible que todas tenemos que afrontar en mayor o menor medida a través del trabajo con tu propia madre interna, pues para una mujer la madre es la transmisora de la energía femenina de todo su linaje ancestral y la base de su feminidad.
 
El Arquetipo de la Madre representa uno de los arquetipos esenciales de lo inconsciente colectivo en la psicología de Carl Gustav Jung. Cultivar una madre interna (desde el yo adulto) amorosa y bondadosa que te aporte los cuidados, la ternura, el apoyo y el amor incondicional que precisas, independientemente de cómo sea tu madre física, permitiendo poco a poco activar tu propia fuente de afecto y de esta forma no buscar fuera, constantemente, el amor y la aprobación de los demás.

 

Cuando empiezas a sentir en tu cuerpo el Arquetipo de la Madre y a experimentar el dejarte sostener en sus brazos, reposar en su regazo para perder tanto control sobre las cosas. El sentir el arraigo y la pertenencia a la Madre Tierra. El gozo y la plenitud de sentir el lado amoroso, creador, fecundo y nutritivo que siempre imaginaste. El placer de compartir, de cooperar, la inclusión de las cosas y las personas en lugar de competir con ellas y excluirlas, es entonces cuando inicias el viaje de regreso a casa. Pero al mismo tiempo, al igual que la madre física, has de tomar consciencia de su función destructiva. El misterio de la Madre reside en construir permanentemente y al mismo tiempo destruir. Así es cómo funciona el ciclo de la naturaleza, el ciclo de la vida.

 

Será a través de todo este nuevo entramado que comprenderás la distorsión en la que has estado viviendo, estando en tus manos integrar todas estas cualidades dentro de ti. Y, en la medida en que lo hagas, la imagen que tienes de tu propia madre también se verá modificada.

 

Ahora tienes la oportunidad de Ser Madre sanando previamente el linaje femenino al que perteneces, desde la mujer adulta que eres, y así transmutar esta condición. Transformar el miedo a no ser una buena madre, a no ser capaz, el miedo a equivocarte, a no saberlo hacer bien y cambiar todas aquellas creencias ancestrales que te impiden Ser Mamá.

 

Muchas mujeres y parejas viven los problemas de fertilidad en silencio por ser un duelo no reconocido. Este artículo podría serles de utilidad. ¿Me ayudas a difundirlo? Muchas gracias.
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